RECORTES
La ciudadanía es consciente de que el erario público no se encuentran en su mejor momento. Sus fondos no están en condiciones de dar una respuesta integral a todas las demandas ciudadanas. La mala situación económica ha hecho que la recaudación institucional sufra un importante decrecimiento hasta cotas desconocidas desde hace décadas. Para paliar el descenso recaudatorio el gobierno municipal ha tomado iniciativas duras para el bolsilllo de los ciudadanos. Ha elevado algunas tasas e impuestos por encima del IPC y como consecuencia el poder adquisitivo de las familias se resentirá.
Nadie se agolpa para contribuir de forma voluntaria a que las arcas públicas remonten la situación en la que se hallan lo que se trasluce en la toma de decisiones por parte de los responsables políticos. No queremos renunciar a los servicios que se nos prestan desde la administración local. Pero tenemos que ser realistas y admitir que la situación en la que nos hallamos obliga a nuestros representantes ha mostrar su cara más seria.
Somos plenamente sabedores que tenemos ante nosotros un panorama que nos revela que la calidad de vida de la que disfrutamos va ha sufrir una transformación que no es la que todos desearíamos. Aunque también sabemos que si los dirigentes políticos toman las decisiones correctas superaremos los malos tiempos en un período razonable y recuperaremos todo a lo que habremos tenido que renunciar .
Las medidas que se van a ir adoptando y que repercutirán en el balance de las cuentas familiares deberán ir acompañadas de otras en las que también se vean reflejadas las decisiones difíciles tomadas. Recortar los gastos de la gestión local. Es el equivalente de la clausura temporal o definitiva de algunos servicios. Suprimir es la palabra clave y valiente que debería ser el denominador común de la administración. Esta ciudad no puede mantener servicios que no pueda hacer frente y mucho menos que sean duplicados como el Síndico o defensor vecinal cuya réplica se denomina Ararteco. El Síndico es un gabinete de consulta cuyos resultados no han respondido a las espectativas que se habían levantado desde que se creó. Además con un añadido, su coste. Muy elevado para los réditos que ha cosechado.
De igual manera dentro del paquete de recortes presupuestarios los representates de la ciudadanía deberían tener en cuenta su propio prestigio. Han de dar cumplido ejemplo disminuyendo los costes de la gestión política. Adecuar las nóminas de nuestros ediles a los nuevos tiempos. Sería de una ejemplaridad responsable, además los ciudadanos verían en este gesto mucha sensibilidad, una acción solidaria. Todos caminamos en la misma dirección con un mismo objetivo emerger de la crisis. Reconoceríamos que los políticos se colocan en el mismo tranvía que el resto de los viajeros contribuyentes comenzando de esta manera a que su credibilidad recobre el lugar que debería tener.
lunes, 9 de enero de 2012
LA SIN RAZÓN
LA SIN RAZÓN
El colectivo que apoya a los presos terroristas de la banda ETA, entre los que se encuentran la escritora alavesa Toti Martinez de Lecea, el actor Wili Toledo o el histórico de la ilegalizada Batasuna, Tasio Erkicia que no condena a la banda, pero denuncia al estado de derecho porque no muestra comprensión hacia los terroristas, señalan que los reos son parte del "conflicto" vasco; lo cual les lleva ha revindicar una aplicación de la política penitenciaria tolerante. Algo que hemos visto plasmado este fin de semana con la manifestación pro terroristas condenados. En primer lugar no existe conflicto en la Comunidad Autónoma Vasca ni en el resto del país. En segundo lugar en esta tierra existe una banda que durante más de cuatro décadas ha practicado el terrorismo. Han matado, extorsionado, han mentido, han utilizado el sistema de libertades para aplastartarlas y como consecuencia han cercenado el estado de derecho. En tercer y último lugar quien la hace la paga, duro de escuchar, pero fácil de comprender.
ETA ha puesto, durante un prolongado tiempo, coto a la libertad de los ciudadanos de esta nación. Ha pisoteado y continua pisoteando la democracia. Los presos de ETA y sus compinches están entre rejas porque el estado de derecho a través de las normas y leyes de justicia establecidas les han condenado por los delitos cometidos. Tienen que pagar a la sociedad las facturas que adeudan a todos como cualquier delincuente. Son transgresores peligrosos de la ley. Malechores y criminales. Tienen el derecho y la obligación de contribuir a purgar sus actos delictivos con la privación de libertad. La cárcel es el lugar más adecuado para que estos individuos puedan recomponer su comportamiento hacia la sociedad y sensibilizarse con sus víctimas.
La democracia de este país tiene el deber de hacer cumplir a todos aquellos que traspasan las líneas de la ley y la justicia sus penas en su integridad. Los terroristas no deben ser la escepción de una política penitenciaria blanda sin asumir la derrota y pedir perdón a sus víctimas. Al contrario deben ser el centro de atención para que nadie recoja su testigo.
El colectivo que apoya a los presos terroristas de la banda ETA, entre los que se encuentran la escritora alavesa Toti Martinez de Lecea, el actor Wili Toledo o el histórico de la ilegalizada Batasuna, Tasio Erkicia que no condena a la banda, pero denuncia al estado de derecho porque no muestra comprensión hacia los terroristas, señalan que los reos son parte del "conflicto" vasco; lo cual les lleva ha revindicar una aplicación de la política penitenciaria tolerante. Algo que hemos visto plasmado este fin de semana con la manifestación pro terroristas condenados. En primer lugar no existe conflicto en la Comunidad Autónoma Vasca ni en el resto del país. En segundo lugar en esta tierra existe una banda que durante más de cuatro décadas ha practicado el terrorismo. Han matado, extorsionado, han mentido, han utilizado el sistema de libertades para aplastartarlas y como consecuencia han cercenado el estado de derecho. En tercer y último lugar quien la hace la paga, duro de escuchar, pero fácil de comprender.
ETA ha puesto, durante un prolongado tiempo, coto a la libertad de los ciudadanos de esta nación. Ha pisoteado y continua pisoteando la democracia. Los presos de ETA y sus compinches están entre rejas porque el estado de derecho a través de las normas y leyes de justicia establecidas les han condenado por los delitos cometidos. Tienen que pagar a la sociedad las facturas que adeudan a todos como cualquier delincuente. Son transgresores peligrosos de la ley. Malechores y criminales. Tienen el derecho y la obligación de contribuir a purgar sus actos delictivos con la privación de libertad. La cárcel es el lugar más adecuado para que estos individuos puedan recomponer su comportamiento hacia la sociedad y sensibilizarse con sus víctimas.
La democracia de este país tiene el deber de hacer cumplir a todos aquellos que traspasan las líneas de la ley y la justicia sus penas en su integridad. Los terroristas no deben ser la escepción de una política penitenciaria blanda sin asumir la derrota y pedir perdón a sus víctimas. Al contrario deben ser el centro de atención para que nadie recoja su testigo.
martes, 6 de diciembre de 2011
RACIONALIDAD
El recorte importante de los sueldos de algunos trabajadores del Ayuntamiento, que se va ha llevar a cabo, no son lo suficientemente convincentes para que los ciudadanos tengamos la certeza que se va ha realizar un verdadero reajuste en las cuentas municipales.
Las medidas económicas que están llevando a la práctica los diferentes responsables políticos de las instituciones no van ha surtir efecto en la opinión de la ciudadanía hasta que la reputación y credibilidad de la clase política no se recupere.
No sería justo reconocer que el gabinete Maroto lleva pocos meses al frente de la capital alavesa y por tanto deberíamos otorgarle un margen de confianza. Pero los tiempos que corren no son los más adecuados para ningún tipo de relajación.
La crisis por la que atravesamos no está dando ningún respiro. Las decisiones duras y difíciles no pueden esperar. Los gestores políticos han de ser valientes, aunque no deben olvidar que con el ejemplo se amortigua los duros efectos. Si se ajustan los honorarios de los funcionarios no deben olvidar que la nómina de los políticos debe ser proporcionada a la recaudación.
Nadie podría entender que la clase política no se viera aceptada por la crisis con respecto a sus ingresos. La catarsis política debe llevarse a cabo sin dilaciones. En juego está no solo su prestigio y credibilidad si no que también nos va en ello la pronta salida de la difícil situación.
Las medidas económicas que están llevando a la práctica los diferentes responsables políticos de las instituciones no van ha surtir efecto en la opinión de la ciudadanía hasta que la reputación y credibilidad de la clase política no se recupere.
No sería justo reconocer que el gabinete Maroto lleva pocos meses al frente de la capital alavesa y por tanto deberíamos otorgarle un margen de confianza. Pero los tiempos que corren no son los más adecuados para ningún tipo de relajación.
La crisis por la que atravesamos no está dando ningún respiro. Las decisiones duras y difíciles no pueden esperar. Los gestores políticos han de ser valientes, aunque no deben olvidar que con el ejemplo se amortigua los duros efectos. Si se ajustan los honorarios de los funcionarios no deben olvidar que la nómina de los políticos debe ser proporcionada a la recaudación.
Nadie podría entender que la clase política no se viera aceptada por la crisis con respecto a sus ingresos. La catarsis política debe llevarse a cabo sin dilaciones. En juego está no solo su prestigio y credibilidad si no que también nos va en ello la pronta salida de la difícil situación.
sábado, 26 de noviembre de 2011
EXCELENCIA
En los últimos años acceder a la universidad no es un reto importante para el conocimiento. El poder estudiar en un centro universitario se ha convertido en una etapa más de un estudiante. Prácticamente todos aquellos que aspiran a la universidad aprueban el examen de acceso.
En las últimas pruebas más de 97% han superado los exámenes de acceso. Lo cual significa que éstos no están a la altura de lo que debería significar la universidad. Las diferentes facultades son un lugar para que los más aplicados e inteligentes continúen su tarea de adquisición de conocimientos. El nivel exigible ha decaído tanto que en vez de universidad parece una guardería donde todos pueden acceder a ella.
Debemos ser realistas, racionales y sensatos. Reconocer que no todos nuestros hijos tienen las mismas actitudes es un gran beneficio para la sociedad. En este país se ha colgado como “pedigrí” pasar por la universidad. Hemos dejado a un lado la formación profesional tan digna como una carrera universitaria y en la mayoría de los casos abre muchas puertas al mercado laboral más fácilmente.
Queda una gran tarea pedagógica por delante. Hay que recuperar el prestigio del conocimiento que pasa por elevar el listón para superar las pruebas que abren las puertas universitarias. Un país en el que haya un número importante de estudiantes universitarios no es sinónimo de calidad. Una universidad no es un colegio de enseñanza obligatoria. Una universidad es la excelencia del conocimiento.
En las últimas pruebas más de 97% han superado los exámenes de acceso. Lo cual significa que éstos no están a la altura de lo que debería significar la universidad. Las diferentes facultades son un lugar para que los más aplicados e inteligentes continúen su tarea de adquisición de conocimientos. El nivel exigible ha decaído tanto que en vez de universidad parece una guardería donde todos pueden acceder a ella.
Debemos ser realistas, racionales y sensatos. Reconocer que no todos nuestros hijos tienen las mismas actitudes es un gran beneficio para la sociedad. En este país se ha colgado como “pedigrí” pasar por la universidad. Hemos dejado a un lado la formación profesional tan digna como una carrera universitaria y en la mayoría de los casos abre muchas puertas al mercado laboral más fácilmente.
Queda una gran tarea pedagógica por delante. Hay que recuperar el prestigio del conocimiento que pasa por elevar el listón para superar las pruebas que abren las puertas universitarias. Un país en el que haya un número importante de estudiantes universitarios no es sinónimo de calidad. Una universidad no es un colegio de enseñanza obligatoria. Una universidad es la excelencia del conocimiento.
PERPLEJIDAD
Con extraordinaria atención perplejidad y sorpresa escuché al portavoz del PSE en el Ayuntamiento de Vitoria señor Lazcoz. Afirmaba una y otra vez que los populares no habían tenido éxito en las pasadas elecciones y por tanto debían hacer una reflexión. Es realmente preocupante que ante la pérdida de confianza que los ciudadanos han reflejado en las urnas hacia los socialistas el edil Lacoz no se plantee una auto crítica. Ha perdido la formación política a la que pertenece el ex-alcalde de la capital más de treinta mil votos. Los populares les han aventajado en cuatro puntos y si partimos de las últimas elecciones generales el PP ha remontado 21 puntos al partido perdedor en estos comicios.
Estamos acostumbrados en demasía a la demagogia varata del señor Lazcoz. Los vitorianos tenemos la madurez suficiente como para saber quien realmente tiene un nivel político de calidad y quien ha encontrado en la política su refugio para poder vivir. Durante cuatro años que ha estado al frente de la ciudad, el señor Lazcoz, no ha ejecutado nada por el que recordarle en el futuro salvo el que nos ha dejado una herencia muy pesada en el plano económico. Además también se le recordará por el alcalde del "agujero". Si vemos como está en la actualidad la Plaza de Euskaltxandía lo comprenderemos.
Aunque lo que me ha llamdao la atención es que desde el gobierno de la ciudad ninguno de sus miembros no le hayan recordado lo que he señalado anteriormente. Aunque dadas las circustancias estén todabía digeriendo el triunfo de Mariano Rajoy, el triunfo del PP en estas últimas elecciones.
Estamos acostumbrados en demasía a la demagogia varata del señor Lazcoz. Los vitorianos tenemos la madurez suficiente como para saber quien realmente tiene un nivel político de calidad y quien ha encontrado en la política su refugio para poder vivir. Durante cuatro años que ha estado al frente de la ciudad, el señor Lazcoz, no ha ejecutado nada por el que recordarle en el futuro salvo el que nos ha dejado una herencia muy pesada en el plano económico. Además también se le recordará por el alcalde del "agujero". Si vemos como está en la actualidad la Plaza de Euskaltxandía lo comprenderemos.
Aunque lo que me ha llamdao la atención es que desde el gobierno de la ciudad ninguno de sus miembros no le hayan recordado lo que he señalado anteriormente. Aunque dadas las circustancias estén todabía digeriendo el triunfo de Mariano Rajoy, el triunfo del PP en estas últimas elecciones.
sábado, 19 de noviembre de 2011
HA LLEGADO
Durante muchos años, demasiados, las diferentes administraciones han ido aumentando desmesuradamente el número de trabajadores. No ha habido ningún tipo de rigurosidad a la hora de fijar criterios ni objetivos. Se han ampliado las plantillas del funcionariado mientras se destruía empleo en el ámbito privado. La crisis que nos envuelve está destapando la cruda realidad. La sociedad no puede mantener por más tiempo el peso que supone más de tres millones de funcionarios. Hay que poner fin a esta gran losa que todos tenemos que aguantar. Nos está haciendo mucho daño. Hace mucho daño, sobre todo, a las familias más humildes.
Un gobierno valiente tiene que tomar decisiones importantes y difíciles. Sobra personal dentro de la administración pública. De cualquiera de las administraciones públicas. En el interior de las administraciones existen numerosos puestos de trabajo de carácter político. Puestos creados para colocar a los “suyos”. Se denomina red clientelar en el seno de la administración. Ya no es tolerable. Hay que desentoxicar a la sociedad de elementos extraños que viven a costa de nuestros impuestos. Hay que depurar y oxigenar las instituciones. Como se diría coloquialmente. “Nadie debe ganarse el pan con el sudor del de enfrente”.
Un gobierno valiente tiene que tomar decisiones importantes y difíciles. Sobra personal dentro de la administración pública. De cualquiera de las administraciones públicas. En el interior de las administraciones existen numerosos puestos de trabajo de carácter político. Puestos creados para colocar a los “suyos”. Se denomina red clientelar en el seno de la administración. Ya no es tolerable. Hay que desentoxicar a la sociedad de elementos extraños que viven a costa de nuestros impuestos. Hay que depurar y oxigenar las instituciones. Como se diría coloquialmente. “Nadie debe ganarse el pan con el sudor del de enfrente”.
domingo, 13 de noviembre de 2011
TERRAZAS
TERRAZAS
El buen tiempo está propiciando que las terrazas de los locales de hostelería formen parte del paisaje habitual de la ciudad. Cualquiera que hoy pasee por Vitoria podría decirse que lo hace por Benidorm o por cualquier otra población del Sur y del Este del país. La prolongación del verano ha servido para contagiar a la capital de cierto aire de ciudad vacacional tradicional por excelencia. Aunque no todo esto contiene aspectos positivos.
La proliferación de las terrazas, debido a las suaves temperaturas, está generando cierto malestar entre los vecinos. La falta de un control adecuado sobre el mobiliario autorizado para las terrazas es una de las principales causas del malestar. No es adecuado que los propietarios de los establecimientos de bares y restaurantes coloquen las mesas y sillas en las terrazas discrecionalmente. Aunque si lo hacen es porque el control que la autoridad debe hacer o no existe o apenas se realiza.
Es de todos conocidos que la crisis económica azota a la mayor parte de los sectores económicos de este país, pero no es excusa para “hacer la vista gorda” a quienes no cumplen con las normas y autorizaciones realizadas para que puedan sortear mejor las dificultades económicas por las que atraviesan. En el caso que nos ocupa pasaría un tanto desapercibido si el ruido que genera la ocupación de vía pública de forma irregular no rompería el descanso de los vecinos. El exceso de mesas y sillas en las terrazas da paso a que ocupen un número de personas también excesivo, según la autorización, con lo cual acarrea un choque convivencial entre los vecinos y las personas que regentan los bares.
Esta permisibilidad como parece estar dándose por parte de la administración no puede continuar por más tiempo. Nadie debe superar las reglas establecidas por la que se organiza esta sociedad. Consentir irregularidades es hacerse cómplice de las consecuencias que genera. Nos encontramos en un lugar donde el respeto a la ley debe prevalecer para que todo funcione dentro de la mayor racionalidad posible. Además el derecho al descanso está por encima de cualquier otro derecho. Existen sentencias que avalan dicha afirmación.
El buen tiempo está propiciando que las terrazas de los locales de hostelería formen parte del paisaje habitual de la ciudad. Cualquiera que hoy pasee por Vitoria podría decirse que lo hace por Benidorm o por cualquier otra población del Sur y del Este del país. La prolongación del verano ha servido para contagiar a la capital de cierto aire de ciudad vacacional tradicional por excelencia. Aunque no todo esto contiene aspectos positivos.
La proliferación de las terrazas, debido a las suaves temperaturas, está generando cierto malestar entre los vecinos. La falta de un control adecuado sobre el mobiliario autorizado para las terrazas es una de las principales causas del malestar. No es adecuado que los propietarios de los establecimientos de bares y restaurantes coloquen las mesas y sillas en las terrazas discrecionalmente. Aunque si lo hacen es porque el control que la autoridad debe hacer o no existe o apenas se realiza.
Es de todos conocidos que la crisis económica azota a la mayor parte de los sectores económicos de este país, pero no es excusa para “hacer la vista gorda” a quienes no cumplen con las normas y autorizaciones realizadas para que puedan sortear mejor las dificultades económicas por las que atraviesan. En el caso que nos ocupa pasaría un tanto desapercibido si el ruido que genera la ocupación de vía pública de forma irregular no rompería el descanso de los vecinos. El exceso de mesas y sillas en las terrazas da paso a que ocupen un número de personas también excesivo, según la autorización, con lo cual acarrea un choque convivencial entre los vecinos y las personas que regentan los bares.
Esta permisibilidad como parece estar dándose por parte de la administración no puede continuar por más tiempo. Nadie debe superar las reglas establecidas por la que se organiza esta sociedad. Consentir irregularidades es hacerse cómplice de las consecuencias que genera. Nos encontramos en un lugar donde el respeto a la ley debe prevalecer para que todo funcione dentro de la mayor racionalidad posible. Además el derecho al descanso está por encima de cualquier otro derecho. Existen sentencias que avalan dicha afirmación.
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