BICICLETAS
Se está incrementando el número de ciudadanos que se preguntan si existe, en nuestra ciudad la cultura del uso racional de las dos ruedas. Porque una cosa es que cada vez se utilice con mayor frecuencia la bicicleta y otra muy distinta que sepamos que su utilización reporta una responsabilidad y un riesgo añadido. Subirse a una bicicleta para circular por la ciudad no es un juego. Es algo muy serio que incluso puede acarrearnos multitud de problemas.
Desafortunadamente observamos, más de lo que todos desearíamos, comportamientos de ciclistas que no son adecuados. En ocasiones actitudes poco ortodoxas al mando de una bici pueden llegar a poner en riesgo la integridad física del ciclista y peatones. Sabemos que no es algo genérico, pero de alguna manera coloca a todos los usuarios de bicicletas en el centro de las críticas. La escasa responsabilidad de unos pocos repercute negativamente a todos. Quién no ha visto alguna vez a un ciclista circular por las aceras a una velocidad no muy aconsejable para la seguridad de los viandantes. Quién no les ha visto saltarse un semáforo en rojo. Quién no les ha visto circular entre los coches cuando estos esperan que el semáforo les de paso.
Las imprudencias que se comenten día tras día en el uso de las dos ruedas aumentan de forma importante. Una situación que está creando un gran malestar en la ciudadanía. Mientras esto sucede las autoridades no parecen tener como prioridad corregir las malas prácticas de algunos ciclistas. Se reclama, en muchas ocasiones, que la administración reaccione. Que tome las medidas necesarias para erradicar las conductas irresponsables.
Si se obliga a los vehículos de motor que tengan un seguro las bicis, que es también vehículo, deberían estar aseguradas. Para la conducción de un coche quien se coloque al volante para dirigirlo está obligado a tener un carnet que avala su capacidad para la conducción y el conocimiento del código de circulación. Los ciclistas deberían, de igual modo, poseer un carnet que señale la capacidad para utilizar una bici y conocer las normas para la circulación. Es decir no se les ha sometido a un examen para evaluar el manejo de la bici. Es algo que elemental que debería tenerse en cuenta.
...VDZ
viernes 9 de marzo de 2012
lunes 5 de marzo de 2012
3 DE MARZO
3 DE MARZO
Hace 36 años Vitoria fue escenario de un trágico suceso, cinco ciudadanos murieron en una intervención muy desafortunada de la policía. Su muerte no me cabe duda que causó y continúa causando un profundo dolor en sus familias. La pérdida de cualquier ser querido es motivo más que suficiente para llevar durante toda la vida una pena muy profunda en el corazón. Ya nada es igual sin la presencia de la persona amada.
Lo ocurrido aquella tarde soleada, casi primaveral, del 3 de marzo de 1976, nunca debió ocurrir. Fue un grave error la contundente intervención policial. Los mandos de la ya desaparecida Policía Armada no supieron valorar el alcance de unas órdenes muy discutibles, aunque a mi entender muy erráticas. El gran número de personas concentradas, en los alrededores de la iglesia de S. Francisco de Asís, desaconsejaba cualquier tipo de actuación que llevase aparejado el uso de la fuerza.
Ocurrió lo que en toda lógica debía ocurrir. Las fuerzas del orden cuando intentaron disolver la gran concentración de personas se vieron desbordadas, nerviosas y con miedo, reaccionaron con una contundencia desaforada. El resultado no pudo ser más doloroso para todos. Fueron cinco las víctimas mortales que cayeron en el frío asfalto. Su vida en un segundo había desaparecido. Cinco personas que ya no nos acompañarían en el transitar hacia la democracia. Cinco ciudadanos que se les privó para siempre de disfrutar con su familia de la vida. Cinco hombres que permanecerán en la memoria colectiva de la ciudad. Todos les debemos un respeto. Nadie tiene ningún derecho a instrumentalizar su muerte como bandera ideológica. Quien así lo pretenda estará ensuciando su memoria. Que es la de todos.
Hace 36 años Vitoria fue escenario de un trágico suceso, cinco ciudadanos murieron en una intervención muy desafortunada de la policía. Su muerte no me cabe duda que causó y continúa causando un profundo dolor en sus familias. La pérdida de cualquier ser querido es motivo más que suficiente para llevar durante toda la vida una pena muy profunda en el corazón. Ya nada es igual sin la presencia de la persona amada.
Lo ocurrido aquella tarde soleada, casi primaveral, del 3 de marzo de 1976, nunca debió ocurrir. Fue un grave error la contundente intervención policial. Los mandos de la ya desaparecida Policía Armada no supieron valorar el alcance de unas órdenes muy discutibles, aunque a mi entender muy erráticas. El gran número de personas concentradas, en los alrededores de la iglesia de S. Francisco de Asís, desaconsejaba cualquier tipo de actuación que llevase aparejado el uso de la fuerza.
Ocurrió lo que en toda lógica debía ocurrir. Las fuerzas del orden cuando intentaron disolver la gran concentración de personas se vieron desbordadas, nerviosas y con miedo, reaccionaron con una contundencia desaforada. El resultado no pudo ser más doloroso para todos. Fueron cinco las víctimas mortales que cayeron en el frío asfalto. Su vida en un segundo había desaparecido. Cinco personas que ya no nos acompañarían en el transitar hacia la democracia. Cinco ciudadanos que se les privó para siempre de disfrutar con su familia de la vida. Cinco hombres que permanecerán en la memoria colectiva de la ciudad. Todos les debemos un respeto. Nadie tiene ningún derecho a instrumentalizar su muerte como bandera ideológica. Quien así lo pretenda estará ensuciando su memoria. Que es la de todos.
viernes 2 de marzo de 2012
TRANVÍA
TRANVÍA
El panorama por fin se despeja. Los vitorianos vamos a disfrutar, en un tiempo relativamente corto, de la ampliación de un servicio que ha ido paulatinamente adquiriendo una trascendental relevancia. Se ha colocado como una nueva modalidad del transporte que por su eficacia y rapidez está siendo utilizado por cada vez un mayor número de usuarios. Me estoy refiriendo al tranvía. Además considero que la futura ampliación del trayecto por el que va a discurrir el tranvía ha sido una decisión sensata y racional. Se calcula que hasta setenta mil personas podrían beneficiarse de él muy al contrario de lo que se pretendía con anterioridad. La expansión proyectada por la zona de uniersidades hubiera dado servicio a un número de ciudadanos sensiblemente menor.
Esto no puede significar descartar definitivamente la ampliación por esa lugar. Al contrario posiblemente se llevarán a cabo los trabajos de expansión e ir completando el servicio a toda la ciudad. Además no solo por el número de personas es positivo la expansión diseñada si no que podrían exister otras causas que hayan decantado que sea esta parte de la ciudad la que acoga la ampliación. El barrio de Zaramaga, que es una de las zonas de la ampliación, es un lugar donde habitan una gran cantidad de personas mayores que se van a ver favorecidas por el servicio. El dicho barrio una cantidad de población supera los sesenta y cinco años y con la llegada del tranvía se les facilitará aún más el desplazamiento.
No es menos cierto que emprender esta empresa va ha necesitar de importantes recursos y dada la situación económica los recursos son escasos. Pero tomar la decisión de llevar a cabo la obra es acertado ya que la inversión va ha generar actividad y un mayor desarrollo para la ciudad. No es una inversión no productiva. Es una apuesta acertada que tendrá que ser gestionada de forma adecuada con una aspiración que no debe nunca renunciar a ella. Evitar que sea lo menos gravoso para la ciudad es decir para todos. Un trasporte público no debiera ser un lastre para las arcas públicas. Los usuarios son los que deben hacer frente al pago. Subvencionar todos los billetes es una injusticia social que grava también a las rentas más humildes aunque no lo utilicen. Transporte público sí, pero a cualquier precio no.
El panorama por fin se despeja. Los vitorianos vamos a disfrutar, en un tiempo relativamente corto, de la ampliación de un servicio que ha ido paulatinamente adquiriendo una trascendental relevancia. Se ha colocado como una nueva modalidad del transporte que por su eficacia y rapidez está siendo utilizado por cada vez un mayor número de usuarios. Me estoy refiriendo al tranvía. Además considero que la futura ampliación del trayecto por el que va a discurrir el tranvía ha sido una decisión sensata y racional. Se calcula que hasta setenta mil personas podrían beneficiarse de él muy al contrario de lo que se pretendía con anterioridad. La expansión proyectada por la zona de uniersidades hubiera dado servicio a un número de ciudadanos sensiblemente menor.
Esto no puede significar descartar definitivamente la ampliación por esa lugar. Al contrario posiblemente se llevarán a cabo los trabajos de expansión e ir completando el servicio a toda la ciudad. Además no solo por el número de personas es positivo la expansión diseñada si no que podrían exister otras causas que hayan decantado que sea esta parte de la ciudad la que acoga la ampliación. El barrio de Zaramaga, que es una de las zonas de la ampliación, es un lugar donde habitan una gran cantidad de personas mayores que se van a ver favorecidas por el servicio. El dicho barrio una cantidad de población supera los sesenta y cinco años y con la llegada del tranvía se les facilitará aún más el desplazamiento.
No es menos cierto que emprender esta empresa va ha necesitar de importantes recursos y dada la situación económica los recursos son escasos. Pero tomar la decisión de llevar a cabo la obra es acertado ya que la inversión va ha generar actividad y un mayor desarrollo para la ciudad. No es una inversión no productiva. Es una apuesta acertada que tendrá que ser gestionada de forma adecuada con una aspiración que no debe nunca renunciar a ella. Evitar que sea lo menos gravoso para la ciudad es decir para todos. Un trasporte público no debiera ser un lastre para las arcas públicas. Los usuarios son los que deben hacer frente al pago. Subvencionar todos los billetes es una injusticia social que grava también a las rentas más humildes aunque no lo utilicen. Transporte público sí, pero a cualquier precio no.
martes 28 de febrero de 2012
INGERENCIA
INGERENCIA
Tras varios meses de retraso por fin el Consejo Social se constituyó. Una constitución que a falta de la elección de su Presidente y Vicepresidente reforzará de forma importante la participación de la sociedad en la gestión de la ciudad. Todo ello sería normal en el seno de una sociedad democrática si no hubiera habido un detalle que no puede ser pasado por alto.
En El primer Pleno del Consejo acudió el Asesor del señor Alcalde en materia de Participación ciudadana. Hasta aquí todo previsible hasta que el señor asesor Lamelas sorprendió que su presencia se debía a que formaría parte de la representación del Consejo Territorial de Arriaga en calidad de sustituto. Realmente es algo atípico ya que empaña de alguna manera a todo el Consejo Social. Le resta credibilidad y por tanto lo contamina.
No se puede entender la actitud del señor Lamelas. Una persona que trabaja para el primer edil en Participación Ciudadana no debe formar parte de una parte de dicha participación. Un claro ejemplo de que no es correcta su participación es que un juez no puede formar parte de una parte en litigio. Es algo tan elemental que sonroja a cualquier persona con un mínimo de ética, honradez y decencia. El señor Lamelas no parece conocer las mínimas normas no escritas de sensatez. Este señor debe reconsiderar su actitud. No considero que cometa una ilegalidad, pero si atenta contra cualquier racionalidad por muy relajada que esta sea.
Tras varios meses de retraso por fin el Consejo Social se constituyó. Una constitución que a falta de la elección de su Presidente y Vicepresidente reforzará de forma importante la participación de la sociedad en la gestión de la ciudad. Todo ello sería normal en el seno de una sociedad democrática si no hubiera habido un detalle que no puede ser pasado por alto.
En El primer Pleno del Consejo acudió el Asesor del señor Alcalde en materia de Participación ciudadana. Hasta aquí todo previsible hasta que el señor asesor Lamelas sorprendió que su presencia se debía a que formaría parte de la representación del Consejo Territorial de Arriaga en calidad de sustituto. Realmente es algo atípico ya que empaña de alguna manera a todo el Consejo Social. Le resta credibilidad y por tanto lo contamina.
No se puede entender la actitud del señor Lamelas. Una persona que trabaja para el primer edil en Participación Ciudadana no debe formar parte de una parte de dicha participación. Un claro ejemplo de que no es correcta su participación es que un juez no puede formar parte de una parte en litigio. Es algo tan elemental que sonroja a cualquier persona con un mínimo de ética, honradez y decencia. El señor Lamelas no parece conocer las mínimas normas no escritas de sensatez. Este señor debe reconsiderar su actitud. No considero que cometa una ilegalidad, pero si atenta contra cualquier racionalidad por muy relajada que esta sea.
miércoles 22 de febrero de 2012
FIN DE LA OFERTA
FIN DE LA OFERTA
En breve se dará por finalizada la “oferta de lanzamiento” que el Ayuntamiento de Vitoria había puesto en marcha hace ya varios años. El servicio de bicicletas que se venía prestando con carácter “gratuito” ha superado los objetivos de forma satisfactoria. Los ciudadanos de esta ciudad han asimilado culturalmente el uso del transporte de bicicletas y como es lógico la gratuidad del alquiler del vehículo de dos ruedas no es necesaria.
Debemos reconocer el esfuerzo que se ha realizado desde el Consistorio porque la ciudadanía opte por un transporte alternativo al coche y de esta manera hacer que Vitoria sea “más verde, más limpia”. Es seguro que habrá algún sector de la ciudadanía que no esté conforme con la decisión de eliminar la gratuidad, pero deberían reconocer que las arcas públicas deben cubrir otras necesidades que en la actualidad se hacen más prioritarias.
Tras la buena labor pedagógica que el Ayuntamiento ha hecho en relación al uso de la bicicleta hay oros retos “ecológicos” que se deberían tener en cuenta. Un ejemplo es la incentivación del uso el coche eléctrico. Además nuestro territorio es pionero en la fabricación del citado coche. Las instituciones son un trampolín muy necesario para el impulso de esta clase de vehículos. Por tanto promocionarlo mediante el alquiler es un buen comienzo que no debe descartar la administración. Esperemos que se estudie la posibilidad de llevarlo a cabo. Es un buen instrumento que puede incorporarse a la filosofía de una ciudad que apuesta claramente por la lucha contra el cambio climático. Por eso somos Green Capital.
En breve se dará por finalizada la “oferta de lanzamiento” que el Ayuntamiento de Vitoria había puesto en marcha hace ya varios años. El servicio de bicicletas que se venía prestando con carácter “gratuito” ha superado los objetivos de forma satisfactoria. Los ciudadanos de esta ciudad han asimilado culturalmente el uso del transporte de bicicletas y como es lógico la gratuidad del alquiler del vehículo de dos ruedas no es necesaria.
Debemos reconocer el esfuerzo que se ha realizado desde el Consistorio porque la ciudadanía opte por un transporte alternativo al coche y de esta manera hacer que Vitoria sea “más verde, más limpia”. Es seguro que habrá algún sector de la ciudadanía que no esté conforme con la decisión de eliminar la gratuidad, pero deberían reconocer que las arcas públicas deben cubrir otras necesidades que en la actualidad se hacen más prioritarias.
Tras la buena labor pedagógica que el Ayuntamiento ha hecho en relación al uso de la bicicleta hay oros retos “ecológicos” que se deberían tener en cuenta. Un ejemplo es la incentivación del uso el coche eléctrico. Además nuestro territorio es pionero en la fabricación del citado coche. Las instituciones son un trampolín muy necesario para el impulso de esta clase de vehículos. Por tanto promocionarlo mediante el alquiler es un buen comienzo que no debe descartar la administración. Esperemos que se estudie la posibilidad de llevarlo a cabo. Es un buen instrumento que puede incorporarse a la filosofía de una ciudad que apuesta claramente por la lucha contra el cambio climático. Por eso somos Green Capital.
martes 14 de febrero de 2012
DIVIDIR
DIVIDIR
Muchos pueden tener la percepción que se ha esparcido cal viva en las relaciones vecinales organizadas. No responden a su verdadera función en los últimos tiempos. Están imitando a las disputas de las formaciones políticas. No cabe consenso entre ellas. Los intereses que deberían defender que son los de los vecinos, a la vista de los últimos acontecimientos, no marcan sus prioridades de trabajo. Las estrategias que algunas agrupaciones están llevando a cabo no pasan por ser correctas. Las descalificaciones en tono alto colocan no solo a quien las lleva a cabo si no a todo el entramado asociativo en un lugar dificil ante la ciudadanía. Están trabajando con este comportamiendo estridente como un fosor cuando utiliza la pala. La utiliza para cabar la fosa para dar sepultura al finado.
Nadie busca ni desea que los colectivos ciudadanos pierdan su importante relevancia en el seno de la sociedad. Pero para ello ha de arrancar de raíz las malas hiebas, sacar el garbanzo podrido del interior del cocido para que no pudra a lresto. En estos momentos tan delicados en el que la crisis económica nos tiene acorralados no podemos permitir que nadie trunque el avance que hasta ahora habían conseguido las organizaciones ciudadanas. Apartar el grano de la paja debe ser un objetivo claro porque si no es así habremos retrocecido muchos años en el tiempo.
Muchos pueden tener la percepción que se ha esparcido cal viva en las relaciones vecinales organizadas. No responden a su verdadera función en los últimos tiempos. Están imitando a las disputas de las formaciones políticas. No cabe consenso entre ellas. Los intereses que deberían defender que son los de los vecinos, a la vista de los últimos acontecimientos, no marcan sus prioridades de trabajo. Las estrategias que algunas agrupaciones están llevando a cabo no pasan por ser correctas. Las descalificaciones en tono alto colocan no solo a quien las lleva a cabo si no a todo el entramado asociativo en un lugar dificil ante la ciudadanía. Están trabajando con este comportamiendo estridente como un fosor cuando utiliza la pala. La utiliza para cabar la fosa para dar sepultura al finado.
Nadie busca ni desea que los colectivos ciudadanos pierdan su importante relevancia en el seno de la sociedad. Pero para ello ha de arrancar de raíz las malas hiebas, sacar el garbanzo podrido del interior del cocido para que no pudra a lresto. En estos momentos tan delicados en el que la crisis económica nos tiene acorralados no podemos permitir que nadie trunque el avance que hasta ahora habían conseguido las organizaciones ciudadanas. Apartar el grano de la paja debe ser un objetivo claro porque si no es así habremos retrocecido muchos años en el tiempo.
lunes 13 de febrero de 2012
MUSEOS
MUSEOS
La crisis económica está permitiendo abrir debates que de otra forma no se habrían dado. Uno de ellos es todo lo que rodea a la cultura. Los recortes presupuestarios han dejado bien claro que lo cultural no parece contemplarse como una prioridad y por tanto los recursos que las instituciones venían adjudicando sufrirán un buen “tijeretazo”. Por la ciudad hemos visto esquelas en las que el finado es la cultura, lo que nos indica el importante grado de disminución de los recursos que las instituciones han realizado.
Siendo algo preocupante todos debemos reflexionar. Hay que ser realistas y reflexionar que en el pasado se han cometido algunos errores que a día de hoy estamos pagando. Se han construido museos con dinero público sin un verdadero estudio de viabilidad. Sin apenas reparar que en un futuro podría crearnos a todos muchos problemas como estamos viendo. Otros que llevan muchos años ya construidos las visitas que se realizan no son las que se merecen, aunque su entrada a ellos es prácticamente gratuita.
Todo ello nos lleva a pensar que la gestión que se venía realizando de ellos no ha sido la más acertada. Ahora, que la crisis aprieta, su mantenimiento es demasiado gravoso y por tanto todos aquellos colectivos y personas que aspiran a que los entes públicos colaboren para poner en marcha sus inquietudes artísticas tienen van ha tener muchas dificultades.
Ha llegado tal vez el momento de ser consecuentes con la realidad. Aunque sea difícil de asumir las autoridades más que recortar ayudas para el desarrollo de iniciativas culturales hay que reordenar la red museística y si fuera necesario contemplar el cierre parcial o total de alguno de nuestros museos. Si las personas no acuden lo sensato es acudir al cierre. No podemos permitirnos el lujo de mantener espacios que apenas son valorados por la ciudadanía por mucho que lleven el apellido de cultura.
La crisis económica está permitiendo abrir debates que de otra forma no se habrían dado. Uno de ellos es todo lo que rodea a la cultura. Los recortes presupuestarios han dejado bien claro que lo cultural no parece contemplarse como una prioridad y por tanto los recursos que las instituciones venían adjudicando sufrirán un buen “tijeretazo”. Por la ciudad hemos visto esquelas en las que el finado es la cultura, lo que nos indica el importante grado de disminución de los recursos que las instituciones han realizado.
Siendo algo preocupante todos debemos reflexionar. Hay que ser realistas y reflexionar que en el pasado se han cometido algunos errores que a día de hoy estamos pagando. Se han construido museos con dinero público sin un verdadero estudio de viabilidad. Sin apenas reparar que en un futuro podría crearnos a todos muchos problemas como estamos viendo. Otros que llevan muchos años ya construidos las visitas que se realizan no son las que se merecen, aunque su entrada a ellos es prácticamente gratuita.
Todo ello nos lleva a pensar que la gestión que se venía realizando de ellos no ha sido la más acertada. Ahora, que la crisis aprieta, su mantenimiento es demasiado gravoso y por tanto todos aquellos colectivos y personas que aspiran a que los entes públicos colaboren para poner en marcha sus inquietudes artísticas tienen van ha tener muchas dificultades.
Ha llegado tal vez el momento de ser consecuentes con la realidad. Aunque sea difícil de asumir las autoridades más que recortar ayudas para el desarrollo de iniciativas culturales hay que reordenar la red museística y si fuera necesario contemplar el cierre parcial o total de alguno de nuestros museos. Si las personas no acuden lo sensato es acudir al cierre. No podemos permitirnos el lujo de mantener espacios que apenas son valorados por la ciudadanía por mucho que lleven el apellido de cultura.
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